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Antropología básica

El Stultulescens

El stultulescens es un animal que en los últimos diez años ha colonizado la mayoría de los centros de secundaria de Europa. Su origen es desconocido. Se le presupone como animal legendario. Su propagación no es debida a ningún alto nivel de natalidad de la especie. De hecho, no tenemos constancia del nacimiento de ningún stultulescens, ni en cautividad ni en estado salvaje. Su rápida propagación es debida a las tendencias imitatorias que produce en quienes lo observan.

El término stultulescens fue acuñado por primera vez por el insigne metafísico italiano Rodolfo Bartolini en su obra Grande Stronzi per i Posteri y su característica más fundamental reside en su corta edad. Los científicos y exploradores que llevan años investigando nunca han encontrado un ejemplar de edad superior a los treinta años, por lo que empiezan a dudar de su existencia. Su otra característica más importante son los complementos, como por ejemplo la gorra. El stultulescens lleva gorra a todas horas y en cualquier situación, y su corta capacidad neuronal no les permite ejecutar los movimientos necesarios para quitársela.

En esta fotografía, tomada por el zoólogo montenegrino Giovanni Paiovich y publicada en la revista National Assholegraphic, vemos cuatro de estos ejemplares que se pierden revisando los distintos tamaños de ropa de forma que no aciertan a comprar las de su talla.

También debido a su corta capacidad neuronal, el stultulescens es totalmente incapaz de elegir ropa de su talla. Esto produce un fenómeno descrito por el primatólogo angloafgano Suleiman Hunzacker en su obra bhaavee peedhee ke lie bade gadhe como shitted trousers o pantalones cagados.

Otra peculiaridad del stultulescens es su permanente estado de celo. Esta especie es una de las pocas que nunca pierde el deseo carnal, y expresa este deseo mediante la emisión de sonidos a unas frecuencias comúnmente dañinas para el oído humano. Las hembras de esta especie, al escuchar estos alaridos, enloquecen de pasión y corren despavoridas para hacerse fotografías con lo que para los miembros de esta especie sería una actitud sugerente pero que el filósofo y mentalista Maese Pako ha definido numerosas veces en sus conferencias como cara de gilipollas.

El hábitat físico del stultulescens, tanto del macho como de la hembra, según el entomólogo croata Aaron Pittaluga cuenta en su obra Veliki šupak za potomstvo, se centra en dos habitaciones de la vivienda familiar. La primera es el cuarto de baño, usado comunmente para hacerse fotografías en ropa interior. La otra estancia es el cuarto propio, donde reside la conexión a internet, que es usada para colgar estas fotos. Esto nos lleva a hablar de su hábitat cibernético, que se encuentra en páginas como http://www.sexyono.com/, http://www.fotolog.com/ o http://www.metroflog.com/. Por otro de los tantos fallos que tienen en el cerebro, los stultulescentes sólo saben usar la cámara fotográfica con el objetivo apuntando hacia sí mismos, con lo que aparecen en todas las imágenes que toman. Por su parte, el repostero y traductor finlandés Alexander Meorinen describe en su obra Suuri kusipää varten jälkimaailma la reducida capacidad de entendimiento del stultulescens común. Las aptitudes de reconocimiento lingüístico del stultulescens se reducen a palabras sueltas y no a oraciones completas, como si se tratara de un estado intermedio entre el hombre primitivo y el hombre actual. Diversos estudios, entre ellos los del propio Meorinen, han demostrado la reacción de varios ejemplares tras escuchar la palabra bomba en cualquier frase. Los estudios demostraron que la reacción tras escuchar las frases en esta maleta hay una bomba y estas patatas fritas son la bomba era exactamente igual y consistia en la emisión de un alarido de celo (por suerte alejaron a las hembras durante la realización de estos experimentos).

La célebre investigadora vasca Izaskun Diazparrabeitia-Arruabarrena Pérez se infiltró en una comunidad de stultulescentes para estudiar su comportamiento privado, pero después de finalizar sus estudios y dejar la comunidad de stultulescentes ya nunca volvió a ser capaz de subir sus pantalones hasta, por lo menos, la misma altura que su ropa interior. Las experiencias de Izaskun Diazparrabeitia-Arruabarrena Pérez fueron recogidas por la ictióloga y gran cocinera de sashimi japonesa Katana Asako en su obra 後世のためにビッグくそったれ y por el arqueólogo alemán Adolf Broncasucher en Großartig Arschloch für die Nachwelt, ya que la propia Izaskun Diazparrabeitia-Arruebarrena Pérez perdió la capacidad de construir y emitir frases coherentes al transformarse en stultulescens.

El stultulescens también está sujeto a modificaciones ambientales, como por ejemplo las descritas por el proctólogo polaco Vladimir Rachmaninoff en su obra świetny głupiutki dla potomnych, donde se describen las reacciones de ciertos grupos de stultulescentes tras una breve exposición a las radiaciones emitidas por ciertas páginas de internet y por ciertos cantantes de reggaeton. En el siguiente vidoeclip, grabado con cámara oculta, podemos ver los intentos de un stultulescens en plena etapa de celo para atraer la atención de una hembra de su especie.

Hasta tal punto ha calado el stultulescens en la cultura tradicional, que el exitoso cantante Alex Churrasco canta en una de sus canciones “te amo cual stultulescens arrastrándose por el follaje”. Así pues, podemos considerar el stultulescens como una involución del Homo Sapiens. Aún no sabemos si esta especie está destinada a colonizar la Tierra y usurpar el trono del citado Homo Sapiens. Lo único que la comunidad científica se ha mostrado dispuesta a hacer es mantenerse a la expectativa de las evoluciones de esta especie. Si algún lector ocasional cree conveniente añadir algo a este reportaje para completar la información que hemos dado, su aportación será bienvenida. Por lo que respecta al equipo de cienfíficos que ha redactado este artículo, seguiremos dando información a medida que la comunidad científica se pronuncie. Muchas gracias.

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Acerca de Franz S. Heiligen

Franz S. Heiligen, pseudónimo de Pako Santos, es licenciado en Filología Clásica por la Universitat de Barcelona. Escritor polifacético donde los haya, rara avis de nuestra fauna ibérica, sabe captar en sus escritos lo absurdo y mezquino de la vida con ese toque jocoso y sarcástico de quien se sabe al margen de la mediocridad de este siglo de las pocas luces. Percibimos en él la herencia de la mítica antigüedad grecolatina, de la que se sirve en su obra de manera espontánea, actualizándola. Pako Santos atenta contra el miope autocomplaciente, contra el maniatado a una realidad -la que intentan hacernos creer "demasiado bonita para ser cierta"-. Es, en definitiva, un joven talento por explotar (en el mejor sentido de la palabra) que ya es autor de un saber hacer propio e intransferible. Núria Alcolea

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