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Antropología avanzada

Me voy a vivir a…

Señores, soy un urbanita. No puedo negarlo, lo soy. Para bien o para mal, soy un urbanita, por mucho que me pese. Nací y me crié en una ciudad de eso que llaman el extrarradio de Barcelona. Ahora vivo en la ciudad condal, en uno de sus barrios más accesibles (aunque últimamente esta dejando de serlo tanto, tema pendiente para una futura entrada), y no puedo negar que me gusta. Me gusta el ajetreo, el bullicio, el coger el metro por la mañana (aunque me jode profundamente tener que ir de pie). Comprendo que haya gente a la que no le guste todo eso, lo comprendo y lo respeto. A cualquier persona con dos dedos de frente le gusta o le gustaría tener una vida tranquila. Yo me quedo en la gran ciudad, aunque (insisto) comprendo perfectamente a quienes prefieren lo contrario. Lo que no soy capaz de comprender es a aquellas personas que se pasan la vida diciendo “yo me voy a ir a vivir a Villar del Puerto (pueblo elegido al azar como arquetipo de pueblo pequeño), que allí se vive muy tranquilo”, o peor aún, los que dicen “yo me voy a ir a vivir a Nicaragua (país elegido al azar como arquetipo de país pequeño y con precios bajos), que allí se vive muy tranquilo”. Pues vale, deja de quejarte continuamente de la ciudad en la que vives, recoge tus cosas y vete. Es que aquí sólo me espera trabajo, trabajo y más trabajo. ¿Y qué te piensas, que en cualquier otro sitio vas a vivir del aire? Es más, ¿en los tiempos que corren te quejas de que tienes mucho trabajo? En tal caso, tú eres tonto. En tal caso, deja tu trabajo, el que sea, como fontanero en una ciudad donde miles de averías diarias te darán de comer, como tendero en una ciudad con millones de clientes potenciales, y vete a Villar del Campo o a Nicaragua. Allí podrás dedicarte a trabajos tan gratificantes como cultivar cereales, ganando la miseria que los mayoristas pagan a los agricultores, o a la producción textil con un sueldo irrisorio. Imagínate lo bien que viviríamos allí con el sueldo de aquí. Acabáramos. Eso es lo que en el pueblo de mis ancestros se llama “querer estar en misa y repicando”, y eso no puede ser. Tú lo que quieres no es vivir tranquilo. Tú lo que quieres es ser “el rico” en un país de pobres. Tú no eres tonto, eres algo muchísimo peor.

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Acerca de Franz S. Heiligen

Franz S. Heiligen, pseudónimo de Pako Santos, es licenciado en Filología Clásica por la Universitat de Barcelona. Escritor polifacético donde los haya, rara avis de nuestra fauna ibérica, sabe captar en sus escritos lo absurdo y mezquino de la vida con ese toque jocoso y sarcástico de quien se sabe al margen de la mediocridad de este siglo de las pocas luces. Percibimos en él la herencia de la mítica antigüedad grecolatina, de la que se sirve en su obra de manera espontánea, actualizándola. Pako Santos atenta contra el miope autocomplaciente, contra el maniatado a una realidad -la que intentan hacernos creer "demasiado bonita para ser cierta"-. Es, en definitiva, un joven talento por explotar (en el mejor sentido de la palabra) que ya es autor de un saber hacer propio e intransferible. Núria Alcolea

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