//
estás leyendo...
Música

What only you know o mi posible último concierto

Construct, el nuevo disco de los escandinavos Dark Tranquillity me gustó bastante al escucharlo. Me resultó un trabajo muy maduro, una de esas cosas que suceden cuando una banda lleva veinte años en la carretera y adquiere la capacidad de superar la fase de las etiquetas y de las clasificaciones o los encasillamientos dentro de un género musical. Dejando de lado este intento de crítica musical, días después vi que la susodicha banda tenía un bolo en Hospitalet (para quien no lo sepa, ciudad cercana a Barcelona) el pasado 15 de noviembre. “Bien” me dije. Hacía dos años que no iba a ningún concierto, desde agosto de 2011, así que pensé que sería una buena ocasión. El paso siguiente fue buscar compañía para el evento, pero ninguno de mis amigos, conocidos y seres queridos en general quiso apuntarse a esto. “Bueno, pues probaré la experiencia de ir solo a un concierto”. Supongo que es algo parecido a eso que he criticado tanto toda la vida: la gente que va sola al cine. También, curiosamente, era la primera vez que iba a un concierto de death metal, pero lo que tenía toda la pinta de ser una experiencia repleta de primeras veces se vio enturbiada por una terrible posibilidad. “¿Y si ya estoy demasiado mayor para ir a conciertos? ¿Y si me agobio estando allí? ¿Y si ya no los disfruto como cuando era joven?” Cierto es que aún me quedan unos cuantos años para jubilarme, concretamente unos treinta y cuatro, pero también es cierto que ya dejé la adolescencia muy atrás, así que decidí que este concierto me serviría para saber si ya no iba a ir a ninguno más en mi vida.

Durante las semanas siguientes estuve haciendo repaso a la discografía de Dark Tranquillity y también de Tristania, el grupo que tenía que abrir el espectáculo, según el protocolo autoestablecido para la preparación de la asistencia a conciertos, hasta que por fin llegó el día.

Yo siempre he sido bastante machacón con el tema de la Ley de Murphy, pero qué casualidad que el primer día que de verdad empezó el frío fue el día del concierto. Después de haber trabajado toda la mañana, de haber echado una modesta siesta y de haber merendado un escaso y frugal kebab bien cargado, llegué a Hospitalet a eso de las 19:40, veinte minutos antes de la apertura de puertas. Al entrar me coloqué en un lateral de la sala, un sitio donde podía sentarme mientras empezaba el show y durante el intermedio del mismo (a quien me diga que me hago viejo, le diré que esto mismo lo habría hecho en mis años mozos) y desde el que podía contemplarlo de pie en una posición elevada.

De Tristania podría destacar las enormes aptitudes de su vocalista Mary Demurtas, pero las continuas entradas y salidas de los dos vocalistas en un escenario un tanto reducido para una banda de seis miembros convirtió la actuación en algo un tanto extraño.

Dark Tranquillity fue otra historia. Para empezar, no diré que no me gustó el recital que ofrecieron, es más, una vez allí sentí que echaba de menos asistir a eventos de este tipo. Pero hubo ciertas cosas que me dejaron casi tan frío como la noche en el centro de Hospitalet. Dejando de lado los innumerables colgados que nunca faltan en los conciertos y los empujones propios del público del metal extremo (empujones que siempre he rehuido cuando me los he encontrado), hubo una serie de cosas que eché de menos. Lo primero fue un bajista. ¿Cómo puede salir un grupo a tocar sin bajista y sin, por lo menos, las partes del bajo pregrabadas? Vale que son muy buenos, de eso no hay duda, pero sin bajista el sonido de cualquier banda suena vacío. ¿Verdad que para la grabación de Construct el encargado de las partes de bajo fue el guitarrista (antes bajista) Martin Henriksson (en la foto, a la izquierda)? ¿Tanto les costaba contratar un bajista para la gira, como hacen muchos grupos como Annihilator, sin ir mas lejos? También eché de menos un par de bises más. A eso de las once y poco, la banda se retiró y volvió a los pocos minutos para tocar un único tema antes de dar por finalizado en show. Eso se llama dejar a la gente con las ganas. Y quizá estos bises podrían haber sido My negation o The grandest accusation, o Uniformity, del nuevo álbum.

En definitiva, creo que el cuerpo aún me pide más conciertos y, si las circunstancias me lo permiten, intentaré asistir a muchos más, pero esto no significa que me vaya a dejar el sentído crítico guardado en la mesita de noche.

Anuncios

Acerca de Franz S. Heiligen

Franz S. Heiligen, pseudónimo de Pako Santos, es licenciado en Filología Clásica por la Universitat de Barcelona. Escritor polifacético donde los haya, rara avis de nuestra fauna ibérica, sabe captar en sus escritos lo absurdo y mezquino de la vida con ese toque jocoso y sarcástico de quien se sabe al margen de la mediocridad de este siglo de las pocas luces. Percibimos en él la herencia de la mítica antigüedad grecolatina, de la que se sirve en su obra de manera espontánea, actualizándola. Pako Santos atenta contra el miope autocomplaciente, contra el maniatado a una realidad -la que intentan hacernos creer "demasiado bonita para ser cierta"-. Es, en definitiva, un joven talento por explotar (en el mejor sentido de la palabra) que ya es autor de un saber hacer propio e intransferible. Núria Alcolea

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: