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Pajas mentales

Elogio del “pero”

Si nos ceñimos meramente a la más estricta gramática, veremos que pero no es más que una conjunción coordinada adversativa. Esto a la mayoría de los mortales no le dice nada. Sin embargo, ¿hemos pensado alguna vez en la relación que esa minúscula palabra establece entre dos ideas? ¿Hemos pensado cómo sería la lengua sin pero? De hecho, estoy intentando escribir esta entrada sin un solo pero, y sólo Dios (o Rob Halford, que es casi lo mismo) sabe cuánto me está costando.

La conjunción pero existe en casi todas las lenguas del mundo. Por poner ejemplos, tenemos peros en francés (mais), inglés (but), alemán (aber), griego (αλλά, pronunciado al-lá), incluso en japonés (しかし, pronunciado shikashi). Esto debería darnos una idea de la enorme dimensión de tan insignificante palabra.

Como hemos dicho antes, pero es una conjunción coordinada adversativa, pero (primer pero de la entrada) vamos a intentar definir con palabras sencillas y mundanas lo que eso significa. Mientras las conjunciones coordinadas copulativas y disyuntivas señalan o, mejor dicho unen ideas o conceptos que van en la misma dirección (las primeras propiamente uniendo y las segundas descartando), pero une conceptos o ideas que, dependiendo del contexto de la oración, puede introducir un cierto grado de negación respecto de la oración previa. Veamos un par de ejemplos.

Yo no soy racista, pero…

En esta frase tan típica y que tanto hemos llegado a oír el hablante se declara contrario al racismo, pero la introducción de un pero a continuación, seguido de la expresión de una cierta desconfianza de tal o cual etnia, nos desvela que el hablante en realidad sí que es algo racista.

Te quiero mucho, pero…

¿A quién no le han dicho nunca esta frase? Sí, claro, tal o cual chica te quiere mucho, pero el advenimiento de nuestra querida conjunción adversativa nos desvela que tal o cual chica en realidad no te quiere tanto.

En resumen, pero es una sencilla palabra que tiene como función negar todo, una parte o una consecuencia de lo que hay antes que ella. Puede resultar sintácticamente similar a la conjunción subordinada concesiva aunque, aunque (valga la rebuznancia) hay entre ellas algunos matices que las diferencian.

Por último, quiero volver a invitar a quien esté leyendo ahora mismo estas líneas a imaginar o a intentar expresar cualquier idea sin usar ni la palabra ni la relación mental conocida como pero. Sólo así podremos apreciar su grandeza.

 

P.S.: Las fotografías que he adjuntado a esta entrada no tienen nada que ver con lingüística ni con sintaxis. Simplemente son los resultados de buscar “pero” en el buscador de imágenes de DuckDuckGo.

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Acerca de Franz S. Heiligen

Franz S. Heiligen, pseudónimo de Pako Santos, es licenciado en Filología Clásica por la Universitat de Barcelona. Escritor polifacético donde los haya, rara avis de nuestra fauna ibérica, sabe captar en sus escritos lo absurdo y mezquino de la vida con ese toque jocoso y sarcástico de quien se sabe al margen de la mediocridad de este siglo de las pocas luces. Percibimos en él la herencia de la mítica antigüedad grecolatina, de la que se sirve en su obra de manera espontánea, actualizándola. Pako Santos atenta contra el miope autocomplaciente, contra el maniatado a una realidad -la que intentan hacernos creer "demasiado bonita para ser cierta"-. Es, en definitiva, un joven talento por explotar (en el mejor sentido de la palabra) que ya es autor de un saber hacer propio e intransferible. Núria Alcolea

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