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Antropología avanzada

Voley Playa

Ejemplo de vestimenta estándar de un equipo de voleyball indoor femenino.

Recuerdo que, hace unos años, cuando era un poco más joven que ahora, en aquellas interminables vacaciones en el pueblo de mis ancestros, los que entonces consideraba mis amigos y yo solíamos ir a ver el torneo municipal de voleyball femenino usando la “maravillosa” expresión de vamos a ver culos, en referencia al apretado short que solían lucir las jugadoras. Sí, eran otros tiempos, éramos jóvenes… Por suerte, pude sobrevivir a mi adolescencia de una forma más o menos victoriosa.

Anoche fui a cenar a un establecimiento perteneciente a esa franquicia de cervecerías en cuya carta se muestra orgullosa la nada despreciable cantidad de una centena de minibocadillos diferentes (es una buena forma de saturar mis arterias con grasa y colesterol a un precio bastante asequible, sobre todo los miércoles). Hasta aquí todo suena normal, y lo sería de no ser porque en las cinco pantallas de plasma que, con motivo del pasado mundial de fútbol, instalaron en toda la extensión del local, y en las que generalmente aparece algún deporte, sobre todo fútbol (adjunto enlace a Wikipedia por si alguien no sabe en qué consiste este deporte), estaban emitiendo un torneo de voley playa femenino. Más allá del resultado, cosa que no me importaba lo más mínimo, lo que más centró mi atención fue la indumentaria de las deportistas y los planos de cámara en los que el realizador hacía más hincapié. Veamos algunos ejemplos.

Esta primera imagen muestra el momento previo a un saque. Un gran trabajo por parte del fotógrafo.

En esta segunda imagen podemos ver a la jugadora que va a realizar el saque.

En esta tercera imagen asistimos a la consecución de un punto por parte de uno de los dos equipos ante la atenta mirada del equipo contrario.

En el tiempo que empleé para cenar, el partido de voley playa femenino finalizó con un resultado que no permaneció en mi mente más allá de lo que duró el primer trago de cerveza en mi boca y comenzó otro partido, este masculino. No obstante, más allá del resultado, cosa que ni me importaba en aquel momento ni me importa ahora, lo que más llamó mi atención fue, nuevamente, la indumentaria de los deportistas. Veamos algunos ejemplos.

Ejemplo de vestimenta estándar de un equipo de voley playa masculino.

La selección olímpica española de voley playa se despide de los JJOO de Londres tras caer ante Brasil.

Un jugador prepara el remate mientras su oponente intenta rechazarlo.

Antes de seguir, quiero hacer un alto en el camino. A la hora de buscar imágenes para documentar esta entrada, me ha resultado bastante contradictorio que, pese a haber escrito en el buscador de imágenes de Google “voley playa masculino”, entre los resultados había un gran porcentaje de imágenes de voley playa femenino. Aquí podemos comprobarlo.

Espero que no sea necesaria una explicación detallada de las diferencias existentes entre las indumentarias de hombres y mujeres a la hora de practicar el mismo deporte, y mucho menos de la discriminación que tiene como raíz esta diferenciación a la hora de vestirse. Es que llevando sostén y culotte las jugadoras tienen más movilidad me podrán decir, pero, si es así, ¿por qué los jugadores no se pueden beneficiar de esa movilidad llevando ropa similar? Por otra parte, si un partido de voley playa no es más que una excusa para ver carne y el deporte en sí carece de importancia, ¿por qué no visten a los jugadores con bañadores apretados al estilo de los nadadores o los waterpolistas?

Por último, quisiera apelar al concepto de dignidad. La dignidad puede tener muchas formas y puede consistir en muchas cosas diferentes, como por ejemplo, en trabajar en una empresa de paquetería sin que los conductores de transporte internacional de mercancías te pongan el apelativo de pisapedales o en trabajar como agrigultor sin que los mayoristas te traten como a un paleto. En este caso, la dignidad consistiría en que alguien pueda practicar su deporte favorito, o incluso participar en competiciones de alto nivel y que las jugadoras puedan vestir la ropa que quieran, la que tapa o la que no, sin que la federación correspondiente, dirigida por hombres, no lo olvidemos, las obligue a vestirse de una forma concreta y sin verse obligadas a ser devoradas con la vista por un montón de babosos de mierda.

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Acerca de Franz S. Heiligen

Franz S. Heiligen, pseudónimo de Pako Santos, es licenciado en Filología Clásica por la Universitat de Barcelona. Escritor polifacético donde los haya, rara avis de nuestra fauna ibérica, sabe captar en sus escritos lo absurdo y mezquino de la vida con ese toque jocoso y sarcástico de quien se sabe al margen de la mediocridad de este siglo de las pocas luces. Percibimos en él la herencia de la mítica antigüedad grecolatina, de la que se sirve en su obra de manera espontánea, actualizándola. Pako Santos atenta contra el miope autocomplaciente, contra el maniatado a una realidad -la que intentan hacernos creer "demasiado bonita para ser cierta"-. Es, en definitiva, un joven talento por explotar (en el mejor sentido de la palabra) que ya es autor de un saber hacer propio e intransferible. Núria Alcolea

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