//
estás leyendo...
Antropología avanzada, Política

Tenía que pasar

Viernes, 24 de abril. Son las ocho y media de la mañana y estoy sentado ante un ordenador escribiendo las primeras líneas de esta entrada que no sé cuánto tardaré en acabar. Atrás ha quedado la jornada festiva de Sant Jordi, que tradicionalmente se celebra de una forma muy especial en el instituto en el que trabajo (desde hace cuatro años y no sé por cuánto tiempo más). Atrás ha quedado el suceso que nos ha conmocionado a todos los que nos dedicamos a la enseñanza. Ya no hay periodistas de Mierdaset ni de Atresmierda apostados ante la puerta del Instituto Joan Fuster para dar un bombo morboso y enfermizo en lugar de una información objetiva a una noticia que nunca debería haberse producido. Ya no se publican datos personales de un menor que, por mucho que haya matado a una persona, no deja de ser un menor (y aunque no fuera menor, ¿qué más da?). Ya los diferentes medios de comunicación han dejado de hacerse eco de una noticia que, por mucho que haya conmocionado a toda la sociedad, tal como están las cosas, lo raro era que no se hubiera producido antes.

No perderé el tiempo en comentar las declaraciones de la incompetente consellera Rigau, ni en cosas tan evidentes como relacionar esta tragedia con el pésimo estado en el que nuestros dirigentes, esos que han usado nuestro voto y nuestra confianza para regalarle el sector público a sus amiguetes, han dejado todo lo que es nuestro, lo que pagamos con nuestro dinero.

También se ha especulado mucho sobre la posible enfermedad mental del agresor, que si tenía, que si no tenía… Si la tenía, me viene a la cabeza una pregunta. Todos esos psicopedagogos que pululan por los centros educativos, que pretenden que los docentes hagamos treinta clases particulares simultáneas y a eso le llaman atención personalizada, todos esos personajillos que no son expertos en absolutamente nada pero que a veces actúan como si lo fueran en todo, ¿para qué cojones sirven si no han sabido detectar ni prevenir una situación así? Por otra parte, si el niño en cuestión no padecía ninguna psicopatía, ¿cómo puede ser que se presentara en el instituto con una ballesta y un machete? Ojo, no con un cuchillo de cocina, con un machete. Es más, ¿de dónde los había sacado? ¿Tal vez eran propiedad de sus padres? Y si es así, ¿qué clase de descerebrado guarda armas en casa al alcance de un menor? Sí, me pueden decir que este es un país libre y que pueden tener en casa lo que les dé la gana, pero esa libertad mal entendida no es libertad, es una total falta de responsabilidad con resultado de muerte.

Lunes 27 de abril, una menos algo de la tarde. Sigo escribiendo esta entrada mientras mis alumnos de cuarto hacen un examen y mi cabeza sigue abarrotada por un sinfín de preguntas que jamás veré respondidas.

En estos nueve años que llevo trabajando de profesor, nueve años en los que he pasado por dieciocho institutos, he visto lo mejor y lo peor del género humano. He visto adolescentes de metro ochenta largo entrando sin permiso y con portazo en la sala de profes para reclamar, con unas formas muy mejorables, una nota que no se ajustaba a sus espectativas, he visto retacos de apenas metro y medio dándose hostias por una mirada, niñas en edad de jugar con muñecas peleando porque se cree más guapa que yo. Si juntara a 100 profesores al azar en una sala y les pidiera que alzaran la mano aquellos que no hubieran sido amenazados nunca, pongo la mano en el fuego, allí no levantaría la mano ni dios (yo incluido). Es más, recuerdo perfectamente a MGM, alumno de cuarto que ahora debe de rondar la veintena, que argumentaba con una perfecta agresividad de macho alfa que a ver si te piensas que por ser profe eres algo y que contigo no tengo ni para empezar.

La realidad es esta. Los adolescentes (tanto ellos como ellas) son agresivos. ¿Por qué lo son? Es una buena pregunta. Lo son porque crecen en un ambiente de violencia normalizada, porque todos los referentes que tienen en su vida son personas agresivas en mayor o menor medida. Y si me equivoco, que venga una de esas cabezas pensantes a explicarlo.

Yo no soy psicólogo ni pedagogo. Tan sólo soy un profesor interino (procedente de la misma lista de interinos en la que estaba inscrito Abel Martínez) de un instituto de barrio y que, además, imparte una materia “que no sirve para nada”. Sí, yo soy la última mierda del Departament d’Ensenyament, pero soy una mierda con ojos, y lo que he visto después de estar nueve años observando adolescentes de dieciocho institutos, de barrios mejores y peores, es que en los centros de secundaria se reproduce el mismo ambiente que en las cárceles, ese ambiente en el que sólo sobrevive el más fuerte, en el que el más fuerte es el más respetado y en el que los demás tan sólo sobreviven si se hacen amigos del tío duro.

También he observado que las conductas que la mayoría de alumnos de secundaria practican son lo que hace tiempo definí como la filosofía Mauricio Colmenero, esto es, la filosofía de somos amigos, sí, pero si puedo te jodo, como si la vida real fuera una serie de humor.

¿Es esa la sociedad en la que queremos vivir? Si no es así (y espero que no lo sea), tal vez deberíamos replantearnos ciertas cosas. Por ejemplo:

Cuando un padre dice no quiero que a mi hijo le falte de nada, ¿realmente sabe en qué consiste eso?

Cuando alguien dice por televisión yo por mi hija mato, y hay un niño delante, y más aún, cuando ese alguien se convierte en el referente de un niño, ¿realmente ese niño entiende que lo de matar es una exageración?

Cuando un niño crece escuchando constantemente que tiene derechos pero nunca se le mencionan sus obligaciones, ¿se le está haciendo un favor a ese niño? Y ¿qué pasa cuando una clase está llena de adolescentes que han crecido en estas condiciones?

¿Realmente queremos vivir en un mundo así, en un mundo en el que los hospitales se vean obligados a encerrar a sus facultativos dentro de sus consultas para evitar la agresión del descerebrado de turno? Pues ese hospital de consultas cerradas ya existe. Es el hospital en el que mi padre intentaba superar la enfermedad que finalmente acabó con él, hace menos de dos años.

Once y media pasadas de la noche. Acabo de escribir esta entrada mientras escucho la radio, consciente de que me he dejado muchas cosas en el tintero. Después de todo lo visto en estos años, después de mucho observar alumnos que creen merecerlo todo, alumnos con situaciones familiares que a cualquiera de nosotros nos haría temblar, después de constatar que la atención personalizada es una patraña y que la educación inclusiva es un fracaso (sí, cualquier defensor del sistema puede decirme que la educación que no es inclusiva es exclusiva, esto es, excluyente, pero eso no sería más que un lamentable ejercicio de demagogia), lo único que puedo decir es que, tal y como se han desarrollado los acontecimientos en estos últimos años, antes o después, esto tenía que pasar.

Que la tierra te sea leve, compañero.

P.S.: Se abre la veda.

Anuncios

Acerca de Franz S. Heiligen

Franz S. Heiligen, pseudónimo de Pako Santos, es licenciado en Filología Clásica por la Universitat de Barcelona. Escritor polifacético donde los haya, rara avis de nuestra fauna ibérica, sabe captar en sus escritos lo absurdo y mezquino de la vida con ese toque jocoso y sarcástico de quien se sabe al margen de la mediocridad de este siglo de las pocas luces. Percibimos en él la herencia de la mítica antigüedad grecolatina, de la que se sirve en su obra de manera espontánea, actualizándola. Pako Santos atenta contra el miope autocomplaciente, contra el maniatado a una realidad -la que intentan hacernos creer "demasiado bonita para ser cierta"-. Es, en definitiva, un joven talento por explotar (en el mejor sentido de la palabra) que ya es autor de un saber hacer propio e intransferible. Núria Alcolea

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: