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Literatura

Webs “para publicar”

Queridos amigos, el mundo de la literatura es muy duro. Innombrables son las penurias que uno tiene que pasar para poder tener finalmente un poquito de renombre, para poder abrir un minúsculo resquicio en las puertas de los distribuidores. No obstante, con la instauración de internet, los que aspiramos a poder usar el apelativo de “escritor” aplicado a nuestra propia persona disponemos de una serie de herramientas que nos facilitan el acceso, que nos proporcionan un espacio que, en aquellos tiempos tecnológicamente prehistóricos, jamás habríamos tenido. Gracias a ellos los que somos aspirantes a llamarnos escritores disponemos de una forma de acercarnos al gran público, de promocionarnos, ¿o tal vez no?

Partamos, para empezar, de las dos siguientes premisas.

  1. que, como dijo Tim O’Reilly, el peor enemigo de un escritor es el anonimato.
  2. que una vez un texto es publicado en cualquier clase de soporte, formato, entorno… ninguna editorial querrá publicarlo ya.

Y ahora empezaremos a dar un repaso a cuáles son esas herramientas. Las agruparemos en tres tipos.

En primer lugar, nombraremos a esos sitios web que almacenan documentos para que puedan ser leídos online. Estas páginas de internet, tales como Scribd o Issuu, ofrecen la posibilidad de compartir documentos vía web, descargarlos en diversos formatos o incluso incrustarlos en una página web externa. Estas herramientas son realmente útiles si lo que se pretende es publicar una tesis doctoral, un documento interno de una empresa o una revista digital, pero (y esto es opinión mía) no cumplen los requisitos necesarios para servir a la difusión de obras literarias de autores aún desconocidos. Más adelante veremos cuáles son esos requisitos.

En el siguiente grupo de webs “para publicar” hablaremos de empresas ligeramente más parecidas a editoriales de verdad que las anteriores. Dentro de estas podemos encuadrar páginas como Lulu, Bubok y también al gigante Amazon, que últimamente también se ha subido a este carro. El servicio que ofrecen estas empresas no es ni más ni menos que el de publicar, ya sea en formato papel o digital, las obras de los usuarios en cuestión. Los ejemplares de las obras publicadas se imprimen, se encuadernan y se distribuyen a demanda, con lo cual eliminamos la necesidad de que haya una inversión económica por parte de nadie. Nadie pierde dinero, todo son ventajas y no hay inconvenientes. Esto, a priori, parece una muy buena forma para darse a conocer en el mundillo, pero seamos sinceros, no es oro todo lo que reluce.

Nuestro último protagonista merece un párrafo aparte. La red social Wattpad (y la llamo red social a falta de un término más exacto) es, según su propia definición, un sitio de encuentro para lectores y escritores de todo el mundo, cosa que, a priori, también suena muy atractiva. La verdad es que, después de haber estado buscando en esta web (sí, me he registrado en ella) no he encontrado ningún usuario que sólo sea lector. Dicho de otra forma, lo que tenemos delante es una (otra) plataforma que almacena documentos, estos sí declaradamente con intenciones literarias, para que ese ente abstracto y poco definido llamado la comunidad, los lea.

No quisiera seguir sin mencionar a ciertas editoriales, estas sí, editoriales de verdad, o casi de verdad, que ofrecen sus servicios a escritores (no sé si llamarlos así) emergentes a cambio de que sea el propio autor quien financie, de una forma u otra, la publicación de su propia obra. Hace algunos años una de estas editoriales se puso en contacto conmigo para ofrecerme la publicación de Las Ruinas de Valhalla, novela que, por otra parte, fue finalmente publicada en otra editorial. El mensaje que recibí podría resumirse en lo siguiente: Hemos recibido tu novela y (palabras textuales) creemos que podría funcionar. Si nos das mil ochocientos euros te la publicamos. Muy listo. Para publicar esta novela tengo que invertir yo mismo un dinero que no tengo. Si la novela funciona, la editorial obtiene beneficios y le da las migajas de esos beneficios al autor. Por el contrario, si la novela no funciona, no pasa nada, ya que, al fin y al cabo, la editorial no arriesga su propio dinero. Además, ¿no se supone que las editoriales son las que han de financiar esta clase de cosas? Si yo mismo tengo que pagar mi propia publicación, ¿para qué sirve realmente una editorial? Y más aún. Si crees que tal o cual novela puede tener éxito, ¿por qué no pones tú el dinero?

Otro factor a tener en cuenta es que, tal como dije en otra entrada de este mismo blog, la generalización del uso de toda esta multitud de plataformas que ofrecen infinidad de servicios en todas las formas y formatos posibles ha propiciado que haya tantísima oferta de absolutamente todo que los únicos que acaban llegando al público son exactamente los mismos que ya llegaban antes de que todas estas plataformas existieran, es decir, los que poseen suficiente potencial económico como para sobresalir entre la marabunta en la que se ha convertido internet.

Llegados a este punto, enumeremos los diferentes servicios que una editorial debería ofrecer, de los cuales la publicación sólo es uno de ellos.

  1. Una línea editorial o, cuanto menos, alguna clase de criterio a la hora de filtrar las obras que reciben.
  2. Un servicio de corrección ortográfica (por lo menos) y/o estilística.
  3. Promoción del autor.
  4. Distribución.

Y veamos, por lo tanto, en qué mesura estas plataformas ofrecen estos servicios.

  1. Todas estas plataformas aceptan todo lo que les llega, sin plantearse formas ni contenidos. Todo es bienvenido porque, a mayor volumen de obras publicadas, mayor volumen de negocio, ya sea por las ventas o por la publicidad de sus patrocinadores.
  2. Las personas que se dedican a escribir suelen hacerlo bien, eso está claro. No obstante, cuando uno se pasa horas escribiendo, es muy fácil cometer alguna clase de error tipográfico, como teclear una letra por otra que está al lado, juntar dos palabras que deberían estar separadas, o incluso dejar una frase a medio. El hecho de que estas plataformas no dispongan de un servicio de corrección (cosa que supondría una inversión económica) no sólo ha propiciado que muchas de estas obras publicadas lleguen al público con errores de tipografía (cosa que, como lector, me resulta muy desagradable), sino que, juntando a este factor el anterior, también ha supuesto que se publiquen auténticos disparates ortográficos y/o sintácticos.
  3. Ninguna de estas plataformas organiza ninguna clase de acto como debates, presentaciones, mesas redondas, coloquios… con la cual cosa los autores tienen muy difícil el poder salir más allá de su círculo más cercano.
  4. Ninguna de estas plataformas tiene ninguna clase de contacto con ninguna gran superficie a la hora de distribuir sus productos, cosa que no hace más que agravar las consecuencias del anterior punto.

Después de todo lo dicho no quisiera ser malinterpretado. De ninguna forma estoy diciendo que estas plataformas sean un timo, ni mucho menos. Se puede pensar que estas plataformas han prostituido el concepto de publicación, que su única función es albergar a los miles de escritores que tal vez nunca tengan éxito (como puedo ser yo) para que las editoriales puedan seguir publicando lo que están seguras de poder vender, o que sirven únicamente para jugar a ser escritores (cosa parecida a lo que yo estoy haciendo al redactar este artículo). Lo que sí que hay que tener en cuenta es que escribir supone una inversión de tiempo y de esfuerzo y que al usar las plataformas que he mencionado en este texto (y las que no he mencionado también) habría que tener encuenta todos estos factores y circunstancias que he relatado aquí.

Si, por el contrario, un autor decide prescindir de ellas y pretende lanzarse al mundo real, deberá tener en cuenta que las editoriales de verdad no harán una inversión que no vayan a recuperar. Dicho de otra forma, el criterio de las editoriales actuales podría resumirse en el siguiente diálogo.

EDITOR: Queremos proponerte publicar un libro.

ESCRITOR: No sé, nunca me he planteado ser escritor, nunca he tenido ninguna inquietud literaria y no estoy seguro de saber hacerlo bien.

EDITOR: No pasa nada. Lo que importa es que eres famoso y y tu novela se puede vender bien.

Queridos amigos, bon appetit.

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Acerca de Franz S. Heiligen

Franz S. Heiligen, pseudónimo de Pako Santos, es licenciado en Filología Clásica por la Universitat de Barcelona. Escritor polifacético donde los haya, rara avis de nuestra fauna ibérica, sabe captar en sus escritos lo absurdo y mezquino de la vida con ese toque jocoso y sarcástico de quien se sabe al margen de la mediocridad de este siglo de las pocas luces. Percibimos en él la herencia de la mítica antigüedad grecolatina, de la que se sirve en su obra de manera espontánea, actualizándola. Pako Santos atenta contra el miope autocomplaciente, contra el maniatado a una realidad -la que intentan hacernos creer "demasiado bonita para ser cierta"-. Es, en definitiva, un joven talento por explotar (en el mejor sentido de la palabra) que ya es autor de un saber hacer propio e intransferible. Núria Alcolea

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  1. Pingback: Mirando al pasado | The Heiligen Chronicles - 14 noviembre, 2016

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